Consejos para corregir tus escritos

Algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de corregir tus escritos:

—–adaptado de Adelstein, A., Inza, M., Kuguel, I., López-Casanova, M., Muslip, E., Peralta, D., Pereira, C y Resnik, G. (2004). Lectoescritura para el Curso de Aprestamiento Universitario. Buenos Aires: Colección Textos Básicos. Universidad Nacional de General Sarmiento—–

a) Aspectos básicos: La lengua escrita, más allá de si es o no una “representación” de la lengua hablada, es un código que sigue ciertas reglas que hacen a su materialidad gráfica. Estas reglas deben ser respetadas por todo tipo de texto escrito; seguirlas permite evitar mal entendidos y facilita la comprensión de texto. Por ello, es preciso manejar correctamente:

1. La ortografía, es decir, las letras con las que se escribe una palabra. Existen ciertas reglas en el español escrito que conviene recordar. Resulta a su vez, muy útil tener siempre a mano un diccionario para desambiguar las dudas.

2. La tildación del español, es decir las reglas de acentuación gráfica.

3. Otras convenciones gráficas: además, hay que tener presente, por ejemplo, las convenciones referidas al uso de mayúsculas y de abreviaturas, entre otras. Una de las reglas referidas al uso de mayúsculas.

b) Aspectos sintácticos: La sintaxis es el modo en que se combinan las palabras para formar oraciones con sentido. Cada lengua tiene sus propias reglas sintácticas o de combinación de palabras. Algunas de estas reglas sintácticas, que hacen al sentido de lo expresado, se refieren a:

1. La concordancia: persona y número del verbo deben coincidir con los del sujeto, así como el género y el número del pronombre con función de objeto deben coincidir con los del sustantivo al que reemplazan. Asimismo, el sustantivo y el adjetivo deben concordar en género y número. Por ejemplo, es erróneo escribir: Toda la gente saben que los delfines son mamíferos.

2. La correlación de tiempos verbales: se deben utilizar los tiempos verbales respetando determinada perspectiva temporal. Por ejemplo, tal perspectiva no se respeta en: *El Senado votó la ley que la semana anterior presentó el Poder Ejecutivo.

3. Los conectores intraoracionales (coordinación y subordinación): los coordinantes de palabras o proposiciones, así como los subordinantes, deben corresponder al tipo de relación que se estable entre las ideas o los hechos referidos. Por ejemplo, no es correcto decir: *A pesar de que este estudiante es muy bueno, se sacó una nota excelente en el examen.

4. La referencia pronominal: los pronombres son usados, por un lado, para referirse a las palabras anteriormente (o posteriormente) mencionadas en el texto y, por otro, para señalar un elemento de la situación de comunicación. Un error en la referencia produce ambigüedades o indeterminaciones, por ejemplo en: *Juan y Pedro estudian periodismo; un periodista lo invitó a trabajar en una radio.

5. Otras cuestiones sintácticas: la correcta formación de oraciones tiene que ver, además, con reglas referidas al uso de preposiciones, gerundio, frases fijas, etc. Por ejemplo, se tiene que tener en cuenta que ciertos verbos exigen el uso de determinada preposición; así, el verbo consistir rige la preposición en.

c) Aspectos semánticos: La semántica es el ámbito del significado de las palabras, y de sus combinaciones. Son, pues, las palabras (y sus combinaciones) las que transmiten el significado en un mensaje verbal. Por ello, la precisión en un texto se logra, en principio, al seleccionar las palabras adecuadas para transmitir el significado de lo que se desea expresar. Para lograr un texto preciso, conviene evitar:

1. El empleo de palabras de significado muy vago o muy general. Por ejemplo: *En un lugar, Pedro se encontró con una persona.

2. La repetición innecesaria de palabras: conviene buscar sinónimos adecuados que favorezcan la precisión léxica. Por ejemplo, es innecesaria la repetición en la frase: Compró una casa para tener una casa más amplia.

3. El empleo de una palabra que nos “suena” pero que, en realidad, significa algo diferente de lo que se quiere expresar. Por ejemplo: La asignación de docentes se realiza por medio de una resolución del rectorado. (Por “designación”)

4. El empleo de una palabra que no puede combinarse con las que le siguen, es decir, una palabra ubicada en un contexto oracional inadecuado. Por ejemplo: El libro habla de las relaciones entre la comunidad y los organismos de gobierno. (Por “el libro trata sobre/se refiere a” ya que los verbos como “hablar” exigen que el sujeto sea un ser animado, es decir, una persona o animal).

5. El uso del sinónimo de una palabra cuando dicho sinónimo lo es solamente respecto de uno de los significados de esa palabra, que no es el que corresponde en ese contexto. Por ejemplo: El derrame de hidrocarburos tiene permiso para producir contaminación. (Por “puede”) En este caso, si bien “tener permiso para” es sinónimo de “poder”, se debería haber utilizado “ser capaz de”, “es posible que”, frases también sinónimas de “poder”.

d) Aspectos discursivos/textuales: Un texto correctamente escrito es aquel que, por un lado, es adecuado a la situación de comunicación correspondiente y, por otro lado, es claro en la información que brinda. Los elementos fundamentales a tener en cuenta en ese sentido son:

1. La puntuación: los signos de puntuación son decisivos para organizar el sentido de las oraciones y del texto, y para jerarquizar la información. Por ejemplo, dada una misma frase, la ubicación de la coma puede dar lugar a sentidos distintos: Juan, vino Pedro no es lo mismo que Juan vino, Pedro.

2. La cohesión: los conectores y otros procedimientos que dan unidad al texto determinan relaciones entre las ideas o los hechos referidos. (ver marcadores discursivos)

3. La organización de la información: la información que el texto provee debe exponerse progresivamente, es decir, hay que evitar las “lagunas” de información. Por otra parte, también conviene evitar la redundancia, esto es, la repetición innecesaria de ideas o la explicitación de información que se sobreentiende o que es obvia.

4. La pertinencia o relevancia de la información: la información brindada en un texto debe ser adecuada a los requerimientos de la situación comunicativa. Por ejemplo, no es pertinente que en un reglamento de pileta de un club se describan las características del sistema de calefacción de sus vestuarios. Asimismo, no es relevante que en una carta de solicitud de empleo el autor especifique la buena o mala relación que mantiene con sus hijos.

5. El registro: se llama registro a la variedad de la lengua vinculada con la situación comunicativa. Una entrevista de trabajo, por lo general, exige un registro formal. Por ello, hay que seleccionar el vocabulario y las construcciones sintácticas que se adecuen a la situación comunicativa, al tema y al tipo de texto.